Human Pride
No voy a ser políticamente correcta y sé que es posible que esta reflexión genere polémica, pero no me resisto a hacer algunos comentarios al respecto. Os animo a que expreséis vuestro punto de vista, sea cual sea, siempre que lo hagáis en un tono respetuoso.
Este fin de semana, Madrid se llenaba de color, fiesta y reivindicación con la celebración del EuroPride 07’. Un exitazo rotundo, por el que hay que felicitar a los organizadores, atendiendo a los datos de participación y al ambiente festivo que se respiraba en la capital española.
Sin embargo, cuando veo los informativos o los programas especiales que la televisión emite, no encuentro esa normalización que tanto se reivindica. No sé hasta qué punto los gays, lesbianas o transexuales se identifican con el espectacular despliegue de pluma, que puebla las carrozas más celebres de la marcha. Yo no sé si este modo de celebrar el orgullo hace un flaco favor a la causa.
Evidentemente el contenido de la reivindicación es el mismo, si lo hace un gay de traje y chaqueta, que si lo hace un chico del movimiento leather con el culete al aire, una mujer transexual o una lesbiana en tanga. Eso es indiscutible. Y tal como pregona el espíritu del orgullo, (o debiera hacerlo, ahí lo dejo…), la diferencia no ha de ser parte de la excepción, sino de la norma. Y si no, que tire la primera piedra el ser humano que se considere “NORMAL”… (Suponiendo que alguien sepa qué leches es la normalidad)
Pero dicho esto, ¿os imagináis a Nelson Mandela luchando contra el apartheid vestido como el indio de los Village People? Estoy de acuerdo en que no sólo ha de existir una vía formal de presión a los Estados para que vuelvan la atención a causas que no suelen estar en la agenda política (más centrada en lo económico), como es el caso de la equiparación de derechos. Ya estemos hablando de la Ley de Identidad de Género, o del reciente anteproyecto de ley que garantizará a las personas sordas y con discapacidad auditiva, la utilización de intérpretes en los trámites con las instituciones públicas.
Sin embargo, entiendo que la celebración del día del Orgullo Gay, en el formato actual, olvida su sentido original en favor del boato que se organiza. Si la reivindicación es de igualdad y normalidad, entonces se debería celebrar el día del Orgullo Humano!!! (Lo primero que se me ha ocurrido…por si no lo habíais notado…), donde las personas no se etiqueten, ya sea en función de su opción sexual o en cualquier otra categoría que implique atribuciones sin sentido. Creo sinceramente que nuestra salud física y mental nos lo agradecería... Y manifestémonos seriamente, por los derechos que creamos justos como personas y como ciudadanos, porque reivindicar igualdad y respeto para un colectivo, nos hace crecer a toda la comunidad y ha de motivarnos a seguir mejorando.
¿¿Que se quiere organizar una fiesta después para tod@s?? Pues hagámoslo! Y llamémosle EuroPride, Operación Fiestuki o como se quiera…
En mi humilde experiencia, los separatismos, los nacionalismos y todas aquellas iniciativas que promueven la exclusión de un grupo, aún con el pretexto de reivindicar la diferencia, están abocados al fracaso, porque queramos o no, somos animales sociales y necesitamos del grupo para sernos y entendernos.
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