La literatura es la libertad
"Una de las tareas de la literatura es formular preguntas y elaborar afirmaciones contrarias a las beaterías reinantes. E incluso cuando el arte no es contestatario, las artes tienden a la oposición. La literatura es diálogo, respuesta. La literatura puede definirse como la historia de la respuesta humana a lo que está vivo o moribundo a medida que las culturas se desarrollan y relacionan unas con otras.
Los escritores pueden hacer algo para combatir esos lugares comunes de nuestra alteridad, nuestra diferencia, pues los escritores son creadores, no solo transmisores de mitos. La literatura no solo ofrece mitos sino contramitos, al igual que la vida ofrece contraexperiencias: experiencias que confunden lo que creías creer, sentir o pensar.
Un escritor, me parece, es alguien que presta atención al mundo. Eso significa que intentamos comprender, asimilar, relacionarnos con la maldad de la cual son capaces los seres humanos, sin corrompernos -convirtiéndonos en cínicos o superficiales- al comprenderlo.
La literatura nos puede contar cómo es el mundo.
La literatura puede ofrecer modelos y legar profundos conocimientos encarnados en el lenguaje, en la narrativa.
La literatura puede adiestrar y ejercitar nuestra capacidad para llorar por los que no somos nosotros o no son los nuestros.
¿Qué seríamos si no pudiéramos sentir compasión por quienes no somos nosotros o no son los nuestros?¿Quiénes seríamos si no pudiéramos olvidarnos de nosotros mismos, al menos un rato?¿Qué seríamos si no pudiéramos aprender, perdonar?¿Nos convertiríamos en algo diferente de lo que somos?"
Susan Sontag, Discurso de recpción del Friedenspreis.




Comentarios sobre La literatura es la libertad
La literatura es una puerta a otros mundos, a veces similares a veces muy distintos. Y es gracias a la visión de esos mundos ajenos, que llegamos a comprender nuestro propio mundo. Si no fuese por la variedad, por la diferencia, no podríamos llegar a saber de verdad cómo son las cosas o cómo no son. Ése es el mayor poder de la literatura, mostrarnos realidades que nos hagan pensar. Pueden ser realidades similares a la nuestra, que pongan en evidencia aquello que las personas podemos tener en común. Pueden ser utopías, mundos que deberían o podrían ser, que no existen pero deseamos, pues poseen aquello de lo que carece nuestro mundo. O por el contrario puede trartarse de distopías, visiones de aquello en lo que podría convertirse el mundo si no hacemos nada por evitarlo, o más desgraciadamente, de cómo es el mundo ya y no debería ser. Esa es la mayor grandeza de la que creo es capaz la literatura, el mostrarnos nuevas posibilidades, de darnos una paleta de visiones con la que contrastar aquello que conocemos y muchas veces, damos por sentado, inequívoco o único.
Me ha encantado la reflexión que haces. Podemos leer historias que tienen poco que ver con nuestra manera de vivir o encontrar personajes totalmente distintos a nosotros, con otras posturas o actitudes, con otros lenguajes. Sin embargo, el hecho de que el lector palabra a palabra, vaya construyendo todo un mundo de significados compartidos con esa historia o con ese personaje, consigue obrar el milagro de la reflexión, de la mirada más allá de nuestros esquemas, del cambio de actitud (quién sabe...) o de ese segundo de empatía, que consigue conectar por sorpresa al lector incrédulo, con el malvado de la novela. Mágia en estado puro!
escribo
¿por qué escribo?
tal vez porque no hay esperanza
quizá porque no tengo salida
o es posible porque el túnel está cerrado;
¿todo es para siempre?
jamás se conjugó con nunca,
ahora juega con ayer,
futuro lucha con ilusión,
y yo,
solitario, introspectivo,
olvidado,
errante,
caminando,
no se ni dónde
ni cómo
ni cuándo;
me marcho,
cierro este epílogo
que sabe a un hasta luego
y con referencias de un volverá
porque las olas,
como la marea
cuano se van, vienen,
cuando suben, bajan,
cuando nacen,
se acaban.
Me gusta particularmente esa idea que nos dejas al final del poema y que nos devuelve al principio, como rezan los últimos versos.
Y es que el camino, es el destino en sí; no hay un principio, ni un final, porque de uno u otro modo, siempre estamos andando, aunque a veces el ritmo sea tan lento que nos parece estar estancados, aunque a veces sea difícil descubrir la senda por la frondosidad del ramaje, porque la subida es la promesa del descenso, porque el paisaje que se despide en un saludo al nuevo horizonte.
¡Mendudo rollo filosófico he soltado a las 5 de la tarde! Será el calor alicantino...Un besote
Hay una parte de mí, que escribe cuando el sentimiento se queda encerrado en el silencio. Cuando eso pasa hay veces que sé que no me entienden.
Mis letras están tan escondidas dentro de mí, que cuando consigo plasmarlas, sé que hay muchos lectores que se pierden en el camino.
Lo sé, porque me lo han dicho varias veces.
Pero yo, no sé hacerlo de otra forma.
Es como una segunda voz que de pronto me llama y repito sus palabras.
Quizás no soy capaz de transmitir lo que muchos desean escuchar, porque lo que yo digo es tan sólo la verdad de lo que germina en mi interior.
Unas veces escribo para desahogarme y la mayoría de las veces escribo porque mi corazón me pide que lo haga.
Es posible que mis letras se queden siempre encerradas en mis blogs.
Puede que sólo sea una pequeña retahíla de letras que al cabo del tiempo se las lleve el viento; pero en mis letras estoy yo y eso no hay viento que lo arrastre.
Cada vez que escribo dejo una parte de mí, impresa en lo que tú lees, tanto si lo entiendes, como si no lo entiendes.
Yo escribo.
Me ha gustado. Mi yo escritora se emociona cuando lee cosas así.
Bss.